Mostrando entradas con la etiqueta acuicultura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta acuicultura. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de abril de 2013

Seminario Adaptación al Cambio Climático


El 9 de abril se realizó en Valparaíso, Subsecretaría de Pesca, el Seminario Adaptación al Cambio Climático en el sector Pesca y Acuicultura. En esta instancia, el Dr. Luis Cubillos mostró los aspectos conceptuales relativos a la vulnerabilidad y capacidad de adaptación, y el porque la adaptación es la mejor estrategia para el sector pesca y acuicultura. El sector opera sobre la base del uso de recursos naturales renovables que están inmersos en un sistema complejo donde la incertidumbre y riesgo determinan que el sector esté continuamente ajustándose.  El cambio climático constituye una fuente adicional de incertidumbre con la cual el sector debe operar. En este contexto, el Cambio Climático es una oportunidad para mejorar, enfrentando y anticipándose a la incertidumbre. Las premisas básicas para encontrar medidas de adaptación en el sector son:



  1. El estado de situación en los que se encuentran los stocks, determina el grado de vulnerabilidad del sector.
  2. La dependencia del recurso constituye un factor fundamental para la actividad de la pesca.
  3. La adaptación a las crisis del pasado han determinado los ajustes del sector pesca y acuicultura, y tal aprendizaje puede orientar sobre las medidas de adaptación al cambio climático.

El Dr. Aldo Montecinos (DGEO, UdeC) analizó la variabilidad climática, destacando que la variabilidad interdecadal es un componente importante que podría explicar el porque para el Pacífico Suroriental se observan condiciones frías. Rescata que la intensidad del viento en el centro-sur de Chile (30º-37º Lat. Sur) se intensificará durante la primavera y verano, lo que podría tener consecuencias para las pesquerías de la zona. El Dr. Sergio Neira (Programa Sur-austral, DOCE, UdeC) mostró que la aplicación del Enfoque Ecosistema para el Manejo de la Pesca y la Acuicultura es en sí una medida que aumentará la adaptación al cambio climático, lo que está asociado a cambios importantes en la forma en que los recursos se manejan. El Dr. Renato Quiñones (Programa Sur-austral, DOCE, UdeC) analizó las crisis pesqueras como oportunidades de adaptación o ajuste del sector. Mostró los cambios significativos que provocó en el sector pesca la crisis del jurel en 1997, así como la crisis de la merluza común en el 2003-2004. En este ultimo caso, destacó que la experiencia que se tuvo con la crisis de jurel ayudó a superar muchos de los problemas sociales. Su intervención terminó preguntándose si la crisis de la sardina común que se está gestando hoy en día puede determinar nuevos cambios para el sector, o bien si las lecciones y los instrumentos de la ley de pesca permitirán superarla.

El Seminario fue un aporte del Programa Sur-Austral de la Universidad de Concepción, en el marco de los estudios DESARROLLO DE UN ENFOQUE REGIONAL Y PROPUESTAS DE PROYECTOS PILOTOS DE ADAPTACION AL CAMBIO CLIMATICO DEL SECTOR PESCA Y ACUICULTURA de SUBPESCA, y  PORTAFOLIO DE PROPUESTAS PARA EL PLAN NACIONAL DE ADAPTACION AL CAMBIO CLIMATICO DEL SECTOR PESCA Y ACUICULTURA de la Subsecretaría del Medio Ambiente.

viernes, 2 de mayo de 2008

Pesca vs. Acuicultura: ¿Cuál es más sustentable?

En Chile, de un tiempo a esta parte una gran cantidad de proyectos I+D en acuicultura han sido financiados por el FONDEF, y hoy en día a través del programa HUAM (“Hacia una Acuicultura de Nivel Mundial”). Aunque algunos pueden llamar innovación al hecho de cultivar una especie difícil (e.g. merluza del sur) o en propiciar el cultivo de nuevas especies para diversificar la industria, todos estos proyectos han justificado de alguna u otra manera que los problemas de la pesca asociados con la sobreexplotación y el riesgo latente de colapso no garantiza o asegura la sustentabilidad, ni la provisión de alimento (ver por ejemplo la justificación para el cultivo del atún en el norte de Chile).

Sin embargo, la pesca -cuando se desarrolla en forma apropiada-, es probablemente una de las actividades que puede llegar a ser ambientalmente amigable y la más segura en la producción de alimentos para la humanidad; y por ende, ecológicamente sustentable en comparación con la acuicultura y la agricultura. En efecto, el uso sustentable de los recursos no pasa por masificar la acuicultura, ya que esta última tiene el potencial de degradar el ambiente marino por el uso intensivo del mismo, destrucción del hábitat de otras especies, polución y contaminación, y la degradación genética de los stocks de peces silvestres (A propósito, es urgente que la acuicultura salga de la zona costera!).

Puede que haya estado mirando en lugares equivocados, pero la actividad misma del cultivo de peces carnívoros comercialmente valiosos impone una presión adicional sobre recursos que son capturados masivamente para la elaboración de harina de pescado. La transferencia no es eficiente ya que el rendimiento de un kilogramo de pescado para producir harina no es alta, requiriéndose varios kilogramos de peces capturados para producir un kilogramo del pez cultivado (p.e. salmón, a propósito en el cultivo del salmón hoy se mira al krill). La actual dependencia de la pesca por lo tanto no justifica el cultivo de peces carnívoros, y aunque sí pueda justificarse económicamente, a la larga se constituye en una actividad que no es sostenible (y digo sostenible en vez de sustentable).

Es cierto, en muchos foros se escucha a menudo la experiencia de los efectos de la pesca en exclamaciones como la siguiente (precedidas por un suspiro triste): “¡Recuerdo que hace tiempo era normal encontrar peces de gran tamaño en comparación a los que se están capturando hoy en día!”. Otro sentimiento se refiere al número de peces más que al tamaño de los peces: “¡Antes se pescaba en abundancia aquí cerca del puerto, ahora hay que buscar los peces muy lejos!”. Bien, para quienes no conocen de la dinámica de poblaciones explotadas, la expresión de tales sentimientos produce en la gente común y corriente aversión a la pesca, sobre todo si ésta es industrializada: “¡Los industriales pesqueros, los depredadores del mar!”. La realidad, como en otros aspectos de la vida, enseña que es imposible aprovechar un recurso prístino y mantener en forma simultánea los altos rendimientos de pesca iniciales y el tamaño de los peces. ¡Esto simplemente es inevitable!

No obstante, aunque en el pasado se cometieron grandes errores (hasta mitad del siglo XX aún se creía que los recursos marinos eran inagotables), en nuestros tiempos se tiene la experiencia y conocimientos suficientes acerca de los efectos de la pesca sobre las poblaciones y ecosistemas. No me cabe duda que el Código de Pesca Responsable, la Aproximación Precautoria, el Enfoque de Manejo basado en el Ecosistema, y las herramientas de manejo que hoy se están desarrollando, seguramente permitirán hacer de la pesca una de las actividades más sustentables y saludables en el mediano plazo. En este contexto, la acuicultura definitivamente no reemplazará a la pesca, y espero que ambas sean actividades sustentables.