miércoles, 13 de julio de 2011

Cambio Climático, Pesca y Acuicultura

La Universidad de Concepción, a través del Centro de Investigación Oceanográfica en el Pacífico Suroriental (COPAS) y el Laboratorio de Evaluación de Poblaciones Marinas (EPOMAR), inician el primer estudio orientado a establecer metodologías y un plan de acción para evaluar el impacto del Cambio Climático en el sector pesca y acuicultura en Chile.

El estudio es una iniciativa del Departamento de Pesquerías de Subsecretaría de Pesca, y con fecha 7 de junio, se adjudicó el estudio al Centro COPAS y EPOMAR el Proyecto ID-4728-40-L11 “ENFOQUE METODOLOGICO Y PLAN DE ACCION PARA ABORDAR EL IMPACTO DEL CAMBIO CLIMATICO EN LA PESCA Y ACUICULTURA EN CHILE”.

El equipo de trabajo está constituido por Luis Cubillos (Jefe Proyecto), Ricardo Norambuena, Renato Quiñones, Silvio Pantoja y Carolina Alarcón (co-investigadores), a quienes se sumaran por invitación otros cinco investigadores que actuarán como consultores en las temáticas a abordar.

La presentación y puesta en marcha del proyecto se realizó en Subsecretaría de Pesca, Valparaíso, el viernes 8 de julio de 2011.

miércoles, 9 de marzo de 2011

El mal uso de un recurso: Adiós a la sardina común!!

Comenzó la pesca de sardina común 2011!! El escenario es el siguiente: Al poder de pesca de la numerosa flota artesanal se le suma una flota industrial “ociosa”, que por la falta de jurel orientará el esfuerzo de pesca sobre este recurso en toda la extensión de su distribución y a 5,01 millas náuticas (eso sí, por fuera de las 5 millas). La sardina reclutó con una abundancia importante, y básicamente estos juveniles de tamaño promedio de 7 a 8 cm de longitud son los que están sustentando la actividad pesquera. Se oirán voces que justifican la captura de juveniles: siempre ha sido así!

¿Cómo llegamos a esta situación? ¿dónde están los peces más grandes? ¿por qué si desde el 2008 han ocurrido reclutamientos importantes, no se consolida una biomasa de adultos significativa?

La pesca intensa que se desarrolla sobre juveniles de sardina durante el primer semestre de cada año ha sido la responsable de la situación actual !! Cuando ocurre una pesca intensa sobre la fracción juvenil, los ejemplares más vulnerables son aquellos de crecimiento rápido y que son capaces de alcanzar un mayor tamaño corporal. Estos ejemplares son removidos de la población, y queda en el mar sólo aquellos que sobreviven a la pesca y que por lo general son ejemplares de crecimiento lento que tardan en alcanzar tamaños más grandes. Esta “selección” inducida por la pesca se puede ver reflejada en tres indicadores: 1) la longitud media de los peces capturados se mantiene durante toda la temporada de pesca, 2) se retrasa el pico reproductivo, expresándose hacia fines de año; 3) el reclutamiento se retrasa y tiende a expresarse entre marzo y abril. La mala noticia: si se han perdido los genes de peces de crecimiento rápido, la situación es irreversible y cualquier medida correctiva para volver a una situación en que el tamaño medio de una sardina era de 15 cm será en vano.

La buena noticia: Si aun podemos corregir el problema, les digo que una sardina de 8 cm pesa cerca de 5 a 6 gramos, de tal manera que la cantidad de ejemplares que se vulnera para lograr el monto de cuota actual es impresionante. Claramente, hay sobrepesca por crecimiento! Lo que significa que el esfuerzo de pesca es intenso y concentrado sobre la fracción juvenil de la población. La solución (entre otras) implica aumentar la talla media de captura! ¿Cómo se logra? no se trata de decretar un tamaño mínimo legal de captura. La solución es más radical: Se debe cerrar la pesquería durante el primer semestre!, a lo menos desde enero hasta abril.

Los pescadores, si son sabios, sabrán que encontrarán peces de mayor tamaño durante el segundo semestre! No solo estarán capitalizando biomasa, sino mejorando el tamaños de los individuos que se capturan. Una sardina de 14 cm pesa cerca de 30 gramos, y la cantidad de pesca en número de ejemplares será significativamente menor.

Por supuesto, en el segundo semestre ocurre la reproducción y es necesario una veda para proteger la renovación del stock! ¿Qué hacer? Obvio, hay que proteger el pico reproductivo. Entonces ¿cuándo pescar? Si los pescadores son eficientes, podrían hacerlo durante una corta estación de pesca, desde octubre a noviembre.

Estas medidas parecen ser muy restrictivas, y no son viables políticamente. Sin embargo, los beneficios del buen uso del recurso serian enormes. Es tiempo que los pescadores descubran naturalmente que pueden contribuir significativamente en ordenar la pesca. Lo contrario significa decir simplemente: adiós a la sardina!.

Ahora que sabes esto, ¿qué ocurrirá con la propuesta de aumento de la cuota global de sardina común desde las 605 mil toneladas acordadas en diciembre pasado a las 1.100.000 toneladas para el 2011? Las lecciones han sido numerosas en el último tiempo! las flotas, los pescadores, la industria quedaran allí como huesos blanqueados al sol, evidencia de un pasado en que se cometieron muchos errores.

¿Aumento de cuota? No me parece!

martes, 10 de agosto de 2010

El pez grande se come al más chico: perspectivas para conocer más sobre la mortalidad natural

En el análisis de pesquerías, los Biólogos Pesqueros distinguen la mortalidad natural de la mortalidad por pesca, y representa cualquier fuente de mortalidad que no sea debida a la acción del hombre. En la mortalidad natural está representada principalmente la mortalidad por depredación, es decir el impacto que tienen los depredadores naturales sobre los individuos de la población; no obstante, también incorpora la mortalidad por enfermedades, inanición, y canibalismo en los casos en que ocurra. En la evaluación de una población de peces aún se asume que la tasa de mortalidad natural es constante entre edades y años, para la fase explotada de una población. La mortalidad natural se simboliza por la letra M, y constituye uno del parámetro más incierto. Afortunadamente fue descubierto que M está correlacionada con otros parámetros de historia de vida de los peces y que son más fáciles de estimar, lo que llevó al desarrollo del uso de modelos empíricos para su estimación. La tasa de mortalidad natural puede ser estimada por: i) curvas de pesca, en pesquerías levemente explotadas; ii) relación entre la tasa de mortalidad total y el esfuerzo de pesca; iii) marcaje y recaptura; iv) correlación con parámetros de historia de vida y factores ambientales del hábitat.

Intuitivamente, se puede plantear que, en promedio: i) M debe ser más alta en peces pequeños que en peces que logran gran tamaño corporal; ii) M debe ser más alta en peces que crecen más rápido que en los peces que crecen más lento; iii) M debe ser más alta en peces con ciclo de vida corta que en aquellos longevos; y iv), M debe ser alta en peces que maduran temprano. Estos planteamientos han sido verificados mediante métodos de regresión entre M y la longitud de los peces (longitud asintótica, relación inversa), entre M y la tasa de crecimiento (coeficiente de crecimiento K, relación positiva), entre M y la edad máxima observada (relación inversa), y entre M y la edad de madurez (relación inversa); entre M y el índice gonadosomático. Asimismo, M debe ser más alta en hábitats tropicales que templados (relación positiva con la temperatura).

Con estos conocimientos, se pueden sugerir otras relaciones que pueden y deben ser evaluadas: M debe ser más alta en hábitat someros que en aguas profundas, M no debe ser tan alta en peces que forman cardúmenes como se esperaría para un tamaño y crecimiento equivalente, M debe ser más alta en poblaciones numerosas que en poblaciones poco numerosas, M debe ser más alta en peces con alta fecundidad o producción de huevos totales. Estos planteamientos permiten incrementar el conocimiento, y se pueden evaluar con técnicas de regresión/correlación. Sin embargo, los Biólogos Pesqueros no necesitamos más modelos empíricos, porque estos son solo válidos en el contexto de probar las relaciones o asunciones que aquí se han establecido (prueba de hipótesis). Cuando se usan las relaciones, no se está cuestionando las asunciones o premisas iniciales, y por lo tanto se está prediciendo. Esta es la principal diferencia entre prueba de hipótesis y predicción, i.e. cuestionar las premisas iniciales. Además, se sabe que cualquier estimación de M con modelos empíricos se sabe son muy poco precisas, aunque pueden ser exacto (ver Cubillos y colaboradores, Fisheries Research 42, 147-153, 1999; Cubillos y Araya, Revista de Biología Marina y Oceanografía 42, 287-297, 2007; Quiroz y colaboradores, Fisheries Research 102, 297-304, 2010).

Para las recientes generaciones de Biólogos Pesqueros, una idea interesante que podría generar nuevo conocimiento es relacionar las estimaciones de M2 (mortalidad por depredación) que se obtiene de los modelos ecotróficos como ECOPATH, con parámetros de historia de vida, o con las estimaciones empíricas de M. Si la mortalidad por depredación es significativa, entonces M2 debería ser directamente proporcional a M, con una pendiente inferior a 1 y un intercepto negativo ¿Quién probará esta relación? Si estás interesado, deberás aprender Meta Análisis, y convertirte temporalmente en un ratón de biblioteca o en un experto navegante por la WWW para recopilar datos, y dominar los conceptos involucrados, ponerlos en perspectivas, y comenzar a disfrutar al descubrir lo que has encontrado y compartir lo que has hecho. Solo así generas efectos multiplicadores.

Es más, actualmente es posible contar con estimaciones edad-dependientes (Peterson y Wroblewski, 1984; Lorenzen, 1996; Chen y Watanabe, 1989; Lorenzen, 2000), y por lo tanto es válido preguntarse si la asunción tradicional de considerar M constante entre edades y años podría tener consecuencias para la evaluación y manejo de nuestros recursos. No es necesario demostrar esto con datos y modelos complejos, simplemente es un desafío…y si eres de las personas que ven una oportunidad, y le encantan los retos,…¿Qué estas esperando? Ve por esto!